El brillante juego de aventuras The Gardens Between quizás sea más famoso por la forma en la que convierte el tiempo en una herramienta para resolver puzzles. Pero el ganador del Apple Design Award de 2019 no se forjó alrededor de ese original concepto sino, más bien, en torno al sofisticado estilo visual.
“En general, el mecanismo del juego sigue el arte”, explica Simon Joslin, cofundador del estudio Voxel Agents. “Contar una historia nos parecía importante”.

Cuentos de ayer y hoy
Joslin empezó a desarrollar el estilo visual con el cofundador Matthew Clark y el artista principal Jonathan Swanson, un ilustrador que nunca había trabajado en un juego.“Nos centramos en los cuentos de hadas porque son accesibles y cercanos”, dice Joslin. “Las ideas que nos atrajeron al principio eran una yuxtaposición entre enormes objetos cotidianos y una especie de fantasía, un mundo onírico”.
Esto es exactamente lo que los jugadores encontrarán en uno de los niveles favoritos del equipo, Consola, en el que los jóvenes héroes Arina y Frendt navegan por una isla repleta de reproductores de video de gran tamaño, hardware clásico para juegos y otros aparatos electrónicos de los 80.

Combustible fósil
Las cosas no fueron tan sencillas con el ambicioso nivel Dinosaurio.
“Sabíamos qué historia queríamos contar. Teníamos el concepto visual. Los dos personajes se cuelan en un museo en el que hay un gran esqueleto de dinosaurio, pero no teníamos ni idea de cuál iba a ser la jugabilidad real con el dinosaurio”, dice Joslin.
Finalmente, el equipo decidió adaptar el rompecabezas al diseño artístico y dejar que los jugadores utilicen el tiempo para deconstruir y volver a montar la pieza prehistórica.

Un desvío en el camino
El equipo fue muy persistente a la hora de mantener una visión artística constante en cada nivel, pero hubo excepciones.
“El nivel de Deep Drain cambió mucho”, explica Joslin. “Queríamos tener una cámara interna dando vueltas, apuntando hacia afuera, pero terminamos moviéndola al exterior”.
“Era una idea realmente buena, pero en la práctica era difícil ver las cosas que la hacían especial”, concluye.