Hay quien sabe exactamente lo que quiere ser de grande desde una edad muy temprana.
Lisy Kane no era una de ellas.
“Llevo jugando videojuegos desde que puedo recordar”, dice Kane. Pero cuando iba a un colegio sólo para chicas en Brisbane, Australia, no sabía que eso podría convertirse en una profesión. “Ni siquiera pensaba en el hecho de que había gente diseñando videojuegos”.

Pero esos días han quedado atrás. A los 26 años fue cofundadora de Girl Geek Academy, una organización con base en Melbourne que intenta atraer a más mujeres al mundo de los videojuegos y la tecnología. Ahora, con 31 años, es jefa de producción en el estudio indie League of Geeks, cuyo debut, el juego de mesa digital Armello, fue toda una revolución por su espectacular universo de cuento de hadas y su complejo diseño.
Tras años de ensayo y error, por fin encontró su vocación. Kane empezó a estudiar administración de empresas en la Universidad de Queensland, pero se dio cuenta de que no era para ella. Regresó a casa para estudiar música y cine, pero también lo dejó. “Por suerte, en Australia, ir a la universidad es bastante accesible”, comenta Kane.
En 2009, volvió a estudiar en la Universidad de Tecnología de Queensland y descubrió que una de las nuevas carreras era la de Diseño de videojuegos. “En cuanto lo vi, pensé que eso era lo que quería hacer durante el resto de mi vida”.

Al terminar la carrera se mudó a Melbourne, el corazón de la industria de los videojuegos de Australia, y se unió a un cuarteto de mujeres para fundar Girl Geek Academy. Fue una forma de asentarse y de abordar un problema que ella, a la que nunca habían animado a perseguir su pasión, había experimentado en primera persona.
“Siempre nos dicen que las mujeres no queremos trabajar en tecnología”, afirma Kane, “pero es que no nos presentan la opción de la misma manera que a los hombres. El sistema no funciona”.
Al principio, Girl Geek Academy organizaba hackatones (encuentros de programadores), game jams (encuentros de desarrolladores) y otros eventos, pero enseguida expandió sus horizontes para introducirse en el campo de la educación y el apoyo a las jóvenes profesionales. Hoy en día, la academia organiza talleres de programación, eventos de networking, programas comunitarios, prácticas, formación para profesorado y mucho más. Además, están preparando una serie de novelas para jóvenes adultos protagonizadas por chicas a las que les gusta la tecnología.

Kane también trabaja para eliminar la brecha de género. Cuando la contrataron como productora asociada y gestora en League of Geeks, era la única mujer de ocho empleados. Ahora, 11 de los 25 empleados son mujeres. “Intentamos ser una empresa fantástica y con valores. Una que le devuelva algo a la sociedad”.
Para Kane, la igualdad de género en la industria de los videojuegos no significa sólo ser imparcial, sino hacer mejores juegos. “Un equipo más diverso dará como resultado un producto más creativo. Cuantas más personas diferentes participen en la creación de un juego, más historias tendrá. Y así se consigue atraer a un público que antes no jugaba porque no había nada que les llamara la atención”.
Siempre nos dicen que las mujeres no queremos trabajar en tecnología, pero es que no nos presentan la opción de la misma manera que a los hombres. El sistema no funciona.
Kane tiene un consejo para las chicas que quieran seguir sus pasos: “Busca otras como tú”. También recomienda pedir ayuda a los padres y recordar que hay muchas formas de trabajar en el mundo de los videojuegos y la tecnología. “No sólo es escribir código”, concluyó.