Chipzel, la compositora de Super Hexagon, Spectra y otros juegos más, creció con música por todas partes.
“Todas las familias irlandesas tienen inclinaciones musicales de algún tipo”, dice Chipzel (Niamh Houston para su familia). “Teníamos reuniones en las que alguien siempre sacaba una guitarra, una flauta irlandesa y un bodhrán, y empezábamos a tocar folk o algún éxito pop. Era una cosa muy saludable”.
Hoy su música tiene un aire muy distinto.
Desde hace más de diez años, se ha especializado en chiptune, música hecha con consolas vintage de 8 bits y otras reliquias electrónicas. ¿Alguna vez has escuchado cómo suena un tema dance en un juego de Nintendo de los 80? Eso es chiptune. Las dos primeras palabras de la bio en Twitter de Chipzel son “Bleep bloop”.
Con poco más que dos Game Boys modificados, Chipzel se ha convertido en una superpotencia del chiptune. Es la compositora de la banda sonora del clásico (e imposible) puzzle Super Hexagon, ya tiene cinco álbumes a sus espaldas, actúa en vivo con frecuencia y está trabajando en la música de Dicey Dungeons, el nuevo proyecto de los creadores de Super Hexagon. Chipzel estaba en su casa de Irlanda cuando la llamamos para hablar sobre las sutilezas de jugar en el avión y el jazz de Game Boy.

¿Cómo te involucraste con el chiptune?
Como buena adolescente incomprendida, siempre llevaba los audífonos puestos. Empecé a escuchar a Imogen Heap, Breaking Benjamin y Alexisonfire, pero después me metí en el trance y el house, y descubrí que me era más fácil conectar con lo que estaba pasando en esa escena más progresiva. Esto fue muy importante para que descubriera cómo interactúan las melodías con los ritmos y cómo se monta una canción para que tenga sentido.
¿Cuáles fueron tus primeras incursiones en ese mundo?
Creo que el primer chiptune que escuché fue “Tokyo Boy” de Sabrepulse. Estaba en mi fase de trance, hardcore y euro-rave. Todas esas cosas con patrón rítmico de cuatro por cuatro notas y 220 beats por minuto. Cuando lo escuché, me quedé como “Dios mío, no reconozco estos sonidos de ningún juego. ¿Cómo lo han hecho?”.
Así que busqué en línea sobre Sabrepulse y encontré esta comunidad de gente que estaba modificando consolas antiguas y haciendo pixel art con Commodores 64 y computadoras Amiga. Pero la sección principal eran miles de miembros que subían música todos los días. Todo un universo.
¿Cómo pasaste a crear tu propia música?
Empecé a hacer preguntas y terminé descubriendo Little Sound Dj (software de música para el Game Boy), que aún sigo usando. Pasé una hora mirando el manual y pensé que ya tenía información suficiente. Aprendí cómo presionar un botón y que haga un sonido. Con eso me bastaba. Mi primera canción fue un desastre, pero supongo que tenía potencial.
La música de Super Hexagon es tan clásica como el propio juego. Activa el audio de este video para darte una probadita.
¿Aún se pueden comprar Game Boys en internet?
Sí claro, aunque antes eran más baratos. Todos los chavos están metidos en el chiptune ahora.
Trabajaste con Terry Cavanagh en Super Hexagon y seis años después se han vuelto a juntar para Dicey Dungeons. ¿Cómo retomaron el contacto?
Me encantan los juegos de Terry y parece que a él le gusta mi música. En Dicey Dungeons, asumí un montón de papeles nuevos: hice todo el audio, el doblaje y los efectos de sonido de las espadas, metales, flechas y los “whoosh”. Tengo un montón en mi biblioteca, como “Whoosh #1” y “Whoosh #2”.
¿En qué se diferencian los sonidos de Dicey Dungeons del resto de tu trabajo?
Es todo más limpio, pero funciona en el contexto del juego. Corté un montón de riffs de jazz, funk y disco. Seguro que hay una forma de escribir jazz en un Game Boy, pero yo no la conozco.
Sinceramente, ¿hasta dónde has llegado en Super Hexagon? No pasa nada, todo el mundo sabe lo difícil que es.
Me da un poco de vergüenza, pero lo dejé después de unos segundos en el segundo nivel. Jugué a Super Hexagon una vez cuando había turbulencias en el avión y fue toda una experiencia. Recomiendo a todo el mundo que lo haga por lo menos una vez.