Los cuarteles de VSCO en Oakland, California, contienen un laboratorio con equipo completamente analógico: un refrigerador lleno de rollos de película, un laboratorio fotográfico húmedo y un cuarto oscuro para recolectar índices espectrales. Su objetivo, a pesar de contar con herramientas tradicionales, es de lo más vanguardista. En este laboratorio es donde científicos expertos en color y especialistas de la imagen trabajan para replicar el aspecto de los carretes de película de antaño.

VSCO: Editor de Fotos y Vídeos es conocida entre los fotógrafos digitales más experimentados por incluir una robusta biblioteca de filtros artísticos (llamados presets en la app). Muchos de ellos salen de un proyecto artístico y tecnológico de emulación de película analógica para dispositivos móviles.
Tiene que ser, literalmente, una réplica digital del momento en que se fabricó. Si no nos convence, no lo sacamos.Zach Hodges, científico experto en color
“Me siento un poco como si fuéramos historiadores”, dice Zach Hodges, uno de los primeros científicos expertos en color que contrató la empresa después de fundarse en 2011. Su compañero Rohit Patil está de acuerdo. “Sin duda hay un aspecto de todo esto orientado a evitar que desaparezca”, dice Patil.

El proceso de conservación digital empieza en el refrigerador, donde se almacenan más de cien tipos de películas fabricadas hace décadas hasta que los científicos están listos para replicarlas. Algunos de estos carretes se siguen fabricando, pero otros son de los años 90 y llevan años sin manufacturarse.

Cuando el rollo esté a temperatura ambiente, se carga en una cámara réflex Canon EOS 3 con un lente Zeiss de 50mm para que un fotógrafo tome imágenes de prueba en un cuarto oscuro. Estas fotografías están diseñadas para captar toda la gama de gradaciones de color y consisten en una caja de luz con un cubo de Rubik, un hilo de colores brillantes, un plátano de plástico y retratos de personas con distintos tonos de piel. Mientras tanto, un espectrorradiómetro al otro lado de la habitación proyecta destellos del espectro lumínico que también serán fotografiados.
Lo que queremos es ver cómo reacciona la película frente a la luz.Rohit Patil, científico experto en color
Este es un proceso tedioso. Evaluar un solo fotograma de película puede llevar 30 o 40 minutos. “Lo que queremos es ver cómo reacciona la película frente a la luz”, declara Patil. Después se pasa al revelado en el laboratorio, un espacio repleto de líquidos químicos y botes para procesar las películas.
¿El mayor de sus retos? A veces sólo disponen de un carrete de un tipo de película, lo que significa que el equipo únicamente tiene 36 fotogramas para realizar todas las fotos de prueba. “Imagínate lo nerviosos que estamos”, confiesa Patil.

Cuando creen que la reproducción digital de la película es precisa, el equipo somete los resultados a pruebas adicionales en las que se comparan con fotos de revistas antiguas, tests de campo e imágenes online. “Tiene que ser, literalmente, una réplica digital del momento en que se fabricó”, menciona Hodges. “Si no nos convence, no lo sacamos”.
Los presets de la app VSCO tienen nombres cortos como X1 o AU5, pero al tocarlos puedes ver su origen. Por ejemplo, IH5 proviene de la Ilford HP5 (una película en blanco y negro que apareció en 1989) y el KU8 es una recreación de la Kodak Ultramax 800.
Esa película en concreto puede haberse dejado de fabricar, pero gracias a VSCO sigue existiendo.