¿Alegres pajaritos? ¡Ñam! ¿Insectos rosas? Deliciosos. ¿Inocentes aldeanos? ¡Ñam, ñam, ñam!
Lo único que impide que te comas absolutamente todo en Hungry Dragon™ es el tamaño de tu hambrienta y destructiva bestia escamosa.
¿Crees que es lo suficientemente grande como para tragarse un águila? Inténtalo. ¿Qué tal un rebaño de inocentes ovejas? Ve tras ellas. Puedes hasta devorar a otras bestias aladas como tú, pero ten cuidado de con quién te metes. En el mundo de los dragones no existe la piedad.
El juego no sólo consiste en comerse a otros seres vivos. Cada recoveco y cada grieta encierra secretos y objetos coleccionables. Reúne unos cuantos tesoros y podrás conseguir mejoras y bestias más grandes y despiadadas con las que jugar.
Hungry Dragon es una barra libre de carnaza que te dejará con ganas de más.
