Hay juegos en los que el misterio es un elemento fundamental, pero The Witness lleva el enigma al límite. Empiezas el juego en solitario en una extraña isla sin ningún tipo de instrucciones que te puedan orientar. ¿Qué tienes que hacer? El juego no lo dice, se trata de una aventura sin diálogos en la que tendrás que fiarte de tu intuición para ganar.
Lo mejor de The Witness son los descubrimientos que te esperan cuando explores la isla y su estructura de puzles interconectados. Al principio, cuando llegas a la isla y sales a un jardín lleno de cables, puede que la confusión te supere. Estos son algunos truquillos que te ayudarán a avanzar (sin ponértelo tan fácil como para que pierdas interés en el juego).
Aprende el lenguaje del juego
The Witness no tiene diálogos, pero eso no quiere decir que no tenga estructura ni reglas propias. Una vez que aprendas cómo funciona un puzle, podrás aplicar esa experiencia a los siguientes enigmas. Es un poco como aprender un idioma nuevo, porque con el tiempo, todo se entiende mejor. Tenlo en mente cuando empieces a explorar.
Hazte un mapa
La isla es muy extensa, pero está llena de puntos de referencia que te ayudarán a encontrar los enclaves más importantes (y a volver a ellos). Lo mejor es armarte de papel y boli (o de un iPad y un Apple Pencil) para hacerte un esquema del territorio recorrido y apuntar lo que sea importante.

Déjate llevar por la curiosidad
Las cosas en The Witness no pasan porque sí. Lo más difícil a veces es darse cuenta de para qué sirven los objetos. Si ves unos cables que salen, síguelos para ver a dónde te conducen. Si te das cuenta de que hay un hueco entre los árboles, atraviésalo para averiguar qué puede estar acechándote en el bosque. Al igual que en los mundos abiertos, en este juego, la curiosidad tiene premio.
“Todo tiene una razón de ser”, dice Jonathan Blow, director del juego. “Todos los elementos tienen un propósito, y hay algunos que tienen varios más”.

Saca fotos
Si tuvieras que explorar una isla de verdad, seguro que harías fotos de todo lo que te llamara la atención. En esta aventura es lo mismo, así que no te olvides de sacar pantallazos (Comando-Mayús-3) de los puzles, de las escenas más importantes y, sobre todo, de los que hayas completado. De esta forma, podrás volver a resolverlos con rapidez cuando vuelvas a empezar el juego.
Mira atentamente
Aunque los puzles del principio son bastante sencillos, a medida que el juego avance necesitarás un poco de contexto para resolverlos. Recuerda lo que has visto y oído en otras escenas y, cuando llegues a una nueva, fíjate en todos los detalles y toma notas si es necesario. Las sombras, los reflejos y los senderos que ya están explorados pueden ser pistas importantes. Presta atención a las imágenes y, si te atascas, prueba a ver la escena desde otro punto de vista o desde otro lugar.
Según Jonathan Blow, el truco está en dar vueltas y probar cosas nuevas hasta que te encuentres con algo que pueda darte una idea de cómo resolver los puzles en los que está el atasco.
Échate a la mar
¿Estás virtualmente cansado después de recorrerte toda la isla? Tira para la playa del sureste para hacer el sencillo puzle que hay al final del muelle. Cuando lo completes, descubrirás una pequeña embarcación a la que puedes subir.
Úsala para navegar (aunque sea despacio) hasta los otros puertos de la isla. El mapa que utilices para navegar (solo tienes que marcar la ruta que quieres recorrer) también te servirá para orientarte cuando estés en tierra. Y no te olvides de guardar pantallazos, pueden ayudarte después.

No llegues al final antes de tiempo
Uno de los objetivos del juego (no te preocupes, que esto no es un espóiler) consiste en activar las torres que lanzan rayos láser a la montaña. Aunque hay once torres en toda la isla, solo tienes que activar siete de ellas para acceder a la montaña y, técnicamente, acabar el juego.
Pero no te des prisa por llegar a la montaña. Si solo quieres llegar a ella, te perderás lo mejor de la aventura. Para descubrir todos los secretos de The Witness, tómate tiempo y vuelve a las escenas incompletas. Seguro que merece la pena.