En el territorio de Donut County no paran de salir agujeros. Y encima no dejan de crecer y tragarse plantas, mascotas y cualquier otra cosa que encuentren a su paso por esta caricaturesca versión de Los Ángeles.

¡Menudo desastre! Pero lo mejor es que te conviertes en un agujero que va deambulando por la pantalla. Ben Esposito, creador de Donut County, te ha hecho responsable de este lío, desvelando así uno de los argumentos más deliciosos que hayamos visto nunca en un juego indie.
Empiezas poquito a poquito. Primero te tragas el logo del juego. Después, los postes de una verja y a un inocente pato mensajero en una escúter (uno de los muchos personajes animales que aparecen por ahí). Enseguida alcanzas el nivel para engullir coches y casas.

Los giros más divertidos y sorprendentes no tardan en llegar. Devorarás unos fuegos artificiales y podrás apuntar a objetivos en lo alto para disparar. Y cuando consigas una catapulta, podrás lanzar ranas, cajas y otros objetos para resolver divertidos e ingeniosos rompecabezas.
Detrás de esta mecánica con tantas chorradas, tenemos una historia divertida, estrafalaria y absorbente. Digamos que los residentes de Donut County no están demasiado contentos con BK, el desorientado mapache que causa los agujeros que tú controlas.

Todo depende de BK y de cómo lleve tanta queja. Su manera de responder terminará elevando la acción a niveles increíbles.